Definitivamente soy su prisionero. O lo era. Han obrado el cambio en mí. Ahora creo saber cómo lo hacen, más o menos. He sido sometido a numerosas intervenciones quirúrgicas, pero de una forma limpia e indolora. La cirugía ha avanzado mucho. Dispongo de múltiples implantes y nanoimplantes, sobre todo en mi cerebro. No es que me hayan forzado a hacerlo, pero de alguna forma no tenía otra opción.
Para bien o para mal, el conocimiento ya no se estudia, se implanta. Es fantástico saber lo que sé ahora. Con toda certeza soy mucho más infeliz, pero eso era previsible.
Aparentemente, ahora soy uno más, aunque sigo sin saber porqué se molestaron en traerme. Pienso en mi propia muerte como en algo muy lejano, quizá imposible. No hay enfermedades y mi organismo se auto-regenera constantemente.
Ya no me siento controlado, ni tutelado, ni manipulado. Ya no hay peligro de que cometa alguna estupidez y escriba cosas que resulten peligrosas para la línea de tiempo.
El Saber me ha hecho otro hombre.
Ezequiel quiere que trabajemos juntos en sus estudios de arqueología. Le apasiona el siglo XX. Pero a mí me apetece estudiar cosmología y comprender las civilizaciones de los mundos contactados, que ya empiezan a ser numerosos y, cada uno que se descubre, más fascinante que el anterior. Y pensar que había mucha gente convencida de que estábamos solos en el multiverso...
Voy a hacer una solicitud para poder viajar primero a los mundos paralelos. Más adelante quisiera explorar los medios y posteriormente me gustaría llegar a los mundos profundos y, quién sabe, más allá. Creo que dispongo de tiempo.
Hablando del tiempo, ahora lo dominamos, tanto o más que el espacio. Puedo escribir mi crónica del viaje que haré mañana, justo el día anterior de la que haga dentro de dos mil años. Espero que eso no sea un problema.