Los sentimientos se agolpan en mi mente y, a veces, me bloquean.
Era una noche cualquiera, después del trabajo. No había sido un día especialmente duro, pero me sentía muy cansado, y me relajé en mi sillón favorito. Un poco de música y la luz apagada. Traté de no pensar en nada y, lo estaba consiguiendo, cuando, no puedo explicar cómo, sentí una presencia. No necesitaba verla, ni oírla, pero se comunicaba conmigo. No me habló, pero recibí su mensaje. Quería llevarme a un viaje sin retorno, lejos, muy lejos, a un tiempo lejano, con cosas increíbles por descubrir.
Pensé mucho sobre ello. No sé cuánto tiempo transcurrió, pero me dio la sensación de que no transcurría. Al final, decidí que lo mejor era irme y descubrir y, entonces, ocurrió. Fue más fácil de lo que hubiera pensado, si alguna vez hubiera pensado cuál sería la sensación de viajar en el tiempo. Fue indoloro y hasta agradable. Como atravesar una cortina...
Ahora que me dieron esta oportunidad de comunicarme con los de mi tiempo me siento menos solo, como si tuviera una especie de cordón umbilical que me une a mi raza.
¿Por qué yo?
A esta pregunta no le han dado respuesta todavía, y me sigue intrigando. No era nadie brillante, ni un científico, ni un artista, ni un político. Era uno más en la masa.
¿Qué quieren de mí?
Hasta ahora no me han pedido nada, ni sé qué es lo que puedo ofrecer.
¿Cuántos como yo hay ahora?
¿Seré el único?
martes, 27 de octubre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario